Al fin sola, al fin loca.

Monday, March 16, 2009

Los dibujos animados son sexys.

Siempre que me propongo ser más productivo por acá, pasa algo allá, y todo comienza a ir mal y termino acumulando tantas suciedades en el tintero que una vida de blog no me alcanzaría para contárselos todo. Así que me confundo, me turbo y me más turbo y nunca llego a nada. Perdonad, mis malas y exquisitas sucias juntas.

Luego de un más que rocoso y aspero, como chochi en herpes avanzado, comienzo de año, han pasado los meses y me encuentro en el comienzo del final, del tan esperado momento de todo futuro licenciado: la tesis. Lamentablemente esta weá no es High school musical, así que no tendré ni fiesta, ni traje, ni a Zac Efron... quizás solo unas chelas en los pastos y una chupá de pico loca con un desconocido en los baños de periodismo. ¿Quién se está quejando?

Así, en el transcurso de estas particulares vacaciones, he encontrado un refugio para la rápida y fugaz vida citadina: el lindo poblado de Putaendo, auspiciado por mi querida Megu. Y sí, he nombrado el vil pueblucho antes por motivos totalmente distintos al que me trae ahora, lo sé y callen. Anyway, huyendo de mi vida, con un pésimo corte de pelo y una cara que solo una madre podría amar, terminé en esta parcela, y una de esas noches, compartiendo alcohol, cigarros e historias al son del fuego campestre, nos pusimos a conversar de un tema que general y puntualmente sale al baile, como maricón de rosa furioso a la pista, que son los dibujos animados. ¿Qué monitos veías cuando eras chico? ¿Te gustaba la abejita Maya? ¿Terminaste de ver Ángel, la niña de las flores alguna vez? Esta y muchas otras preguntas nos entretuvieron durante la próxima media hora. Tres vodkas, siete cigarros y muchas risas después, pasamos desde qué superheroe es el más fuerte, a qué superheroe es el más rico.

Seamos honestos, a qué niña adolescente sexualmente confusa no encontraba rica a una que otra sailor moon, y qué maricón hecho y derecho no babeaba con alguno de estos musculosos y sudorosos animé japoneses del momento en pantalla chica. Más de alguno vio hentai o yaoi y se calentó y pajeó a tajo y destajo, sucios. Todo iba bien hasta que lanzé la bomba. 'A mi me calentaba Leonardo de las tortugas ninjas' dije, tras el último sorbo de mi cuarto vodka. 'Nicolás! dile algo!', farfulló Megumi después de atorarse con el humo del cigarro. Okey, esta es mi confesión: tenía alrededor de diez años y mis fantasias masturbatorias antes de dejar la mamadera era una tortuga de metro y medio. Ah, verdad, segunda confesión: tomé en mamadera como hasta los doce, de ahí mis habilidades succionadoras, eh.

Después que me gritaron zoofílico por el resto de mi dulce descanso, me puse a pensar en la provocación que generan estos curiosos dibujos (ya, dejando de lado a las tortugas mutantes) cuando uno es chico. Pero luego me puse a pensar en lo que nos generan a nuestra edad, y en lo que podrían generar en unos diez años más. ¿Provocan lo mismo? ¿Es sano calentarse con monos cuando tienes diez, veinte o treinta años? ¿Es sano calentarse con monos sin importar la edad? Bueno, es cierto que a algunos no les movió ni un pelo, pero qué pasa cuando les movió y mueve más de uno, ¿somos sucios y/o pervertidos por fijar la tensión sexual en algo que nunca fue producto para tal?

Yo ya sé que nada sé. Soy como una cola cincuentona que no sabe donde dejó la peluca y el rimel después de un gang bang en plaza pública. Así que os entrego la palabra a ustedes, a ver si tienen algo que comentar al respecto. Ah, y claro, se me olvidaba preguntar... ¿a qué dibujo animado le darías como bombo en fiesta? A ver si alguien se pajeaba con la rana René o la chanchita Pigui, y me hace compañía en mi fantasía olvidada de una tortuga asexuada.

Y queridos, cuídense las partes pudendas, que ya estamos en cuaresma, eh. Solo cochinadas aceptadas por el Papa. Ñéeeee.!

Los quiere, como siempre.


Tian, en vísperas de abstinencia.

Thursday, January 01, 2009

Háblame sucio este 2009, baby.

Pasó otro año, queridos míos, y yo sigo aquí, en esta pantalla cegadora y queer, rayando en lo cursi. Espero que hayan tenido una bienvenida del 2009 mejor que la mía (aunque estoy seguro que sí), porque entre el ajetreo de la delincuencia y mi mala suerte, los planetas se alinean y hacen que mi pobre cuerpo sucumba ante este mundo cruel, cuando lo único que le pedía a la vida era una pista de baile, una piscola y, quizás, un gogo dancer. Nadie se atreva a decirme drama queen, que le rompo los cojones. So... he atravesado la barrera del 2008 y ya me instalé de lleno en lo que espero sea un nuevo año lleno de orgasmos varios. Usé boxers amarillos pos, y qué tanta wevá.

Siendo el año que pasó algo tan peculiar y colorido dentro de la gama de lo malo, lo feo y lo más feo, me puse a pensar en este asunto del habla como hábil medio de calentura. Porque igual, a todos le han dicho cosas sucias que lo prenden, ¿no? O ya, alguna cosita poca que sea. Y, a su vez, uno también tiende a decir ciertas cosas durante el acto o antes o después o sin acto o ... bueno, se entiende. Ahora, bien... todo esto está bien, es correcto y sexualmente aceptado dentro de oriente y occidente. Pero qué pasa cuando no es correcto, ni aceptado, ni nada por el estilo. Qué pasa cuando algo que debería ser excitante se transforma en algo tan grotesco como Tila Tequila zamarreándose las tetas frente a la pantalla, sin miedo a un desgarre fulminante de glándulas mamarias.

Hace un buen tiempo ya, y lo cuento con pudor, cosa que no sentía desde que Juan Carlos mostró el poto en la Feria del libro a tajo y destajo, tuve un incidente que no sé si no me produjo risa porque estaba etílicamente anestesiado o simplemente porque me gustaba mucho el weón y fue como 'olvidaré lo que dijo, olvidaré lo que dijo'. Bueno... estando con el chico en cuestión, acostados, sin tensión sexual aparente (cosa que había que provocar de algún modo, porque sino de qué tengo yo esta mala fama), intenté, sutilmente, romper el hielo con las llamadas técnicas manuales de provocación. Jugué un poco por aquí, otro por allá... pero no pasaba nada, y mi paciencia y calentura tenían un límite, claramente. Entonces, cuando estaba a punto de rendirme, el sujeto que yacía tímido y nervioso a mi lado me dice la frase de oro para terminar un ya mal año en hombres; y así sin más, muy suelto de raja me dice 'me pica un coco, ¿ráscamelo?' Okeeeeeeey... what the fuck????... Y bueno, como gran humanitario que soy, lo hice. El resto ni siquiera es para la imaginación.

¿Qué habrá pasado por la mente de este sujeto en aquel poco atinado momento previo a? ¿Habrá pensado '¿qué le puedo decir que sea seducción inmediata?... ah! ya sé!...', y va y lo suelta? Incluso Anna Nicole Smith hubiera pensado que esto estaba mal en niveles que no caben en una lista de blog. My godsh. Así, pasadas las semanas, no pude evitar preguntarme acerca del lenguaje sexual y cómo lo ocupamos para coger y/o seducir. ¿En qué punto algo sumamente excitante puede transformarse en algo último de mata pasiones y baja carpas? O sea, ya, en ningún caso 'me pica un coco, ráscamelo' entra en la categoría de dudoso, es simplemente de mal gusto y se acabó. haha. (aún así el maldito lo consiguió, me siento, de pronto, algo fácil).

Conversando con varias amigas descubrí que sí había una cierta tendencia en ciertos hombres a decir las cosas incorrectas en los momentos incorrectos. ¿Tacto, alguien? Y bueno, porque tampoco hay nada excitante en que te digan 'cómeteloooo' o que al otro día de coger le digan a tus amigos 'ah, si la pepita no pue'e ni caminar' (ojo, ni siquiera a sus amigos, a TUS amigos). Pensando en estas y otras cosas más, no me queda nada más que pensar en que el fiel lenguaje corporal debería ser el más indicado para este tipo de hombres. Si pudiera ponerles un bozal de vez en cuando, no me arrepentiría. Como me dijo una amiga, excitar desde el sepulcral silencio nunca perderá su estilo, nena. Porque, en realidad, 'dame tu leche de guerrero' no es lo que uno quiere escuchar en esos momentos, a mi ingenuo entender. Hay formas y formas, decía una viejita a la vuelta de la esquina, creo.

Puedo decir, con agrado y orgullo, que nunca he dicho algo del grosor de estas lindas y enmarcables frases... pero si me equivoco, que los involucrados me corrijan y lancen la primera piedra, infames. (pero en privado, que no quiero pasar más planchas cibernéticas, eh). Y ahora, después de esta corta y más que nada excusa de entrada para estrenar el nuevo año dentro de este antrito rosa furioso, quiero que, como yo, se atrevan a comentarme la frase más mata pasiones que les han dicho en el transcurso de sus lindas existencias. Porque siempre hay, ¿no? Ya, no sean cartuchos y jueguen limpio acá, para jugar sucio allá.

Les desea un lindo nuevo año con bombos y condones inflados.

Tian, apropiándose de estos terrenos rosas.



Dedicado a mi querido y ausente Pancho, que te llevaré en el corazón de nuestros orígenes blogísticos.

Thursday, November 27, 2008

Olvídame, cariño.

Corriendo maratónicamente hacia el comienzo del nuevo año, me encuentro particularmente iluminado esta noche, y no precisamente por luces de neón. Siendo este un fin de semestre bastante cómodo y fácil, como puta en cubo de Bokhara (quien esté libre de culpa y pecado que lance la primera piedra... cof! cof!), me encuentro en una posición demasiado distante de tal realidad. Y es que el tiempo y las constantes y fortuitas situaciones mal venidas me tienen peor que Britney on crack, por suerte aún con pelo.

En fin, no quiero entrar en detalles morbosos, así que mejor pasamos a lo nuestro, y digo lo nuestro porque si esto fuera solamente mío, no publicaría tan suelto de raja mis poco ortodoxas intimidades. He querido comentar algo de esto y algo de aquello; siempre hay un poco de qué hablar cuando se trata de relaciones y, especialmente, de hombres (Dios los maldiga a todos. Sí, soy una puta vieja cuarentona cínica. Get use to it). So... tras una larga conversación con uno de mis mejores amigos del gremio sobre 'el-hombre-de-mi-vida-se-me-va-quiero-morir', no pude evitar ponerme a pensar en las relaciones, el doloroso quiebre (o dichoso, según el caso) y el olvido. Y, oh! Madonna toda misericordiosa, es justamente en este último punto donde quiero centrarme. No es que el dolor del quiebre no sea tema de despecho y desolación psicótica altamente interesante y desgranable, del cual todos hemos sido partícipes alguna vez, pero... creo que nos saltaremos, nuevamente, el morbo al respecto. No queremos herir sensimamobilidades, u know...

Cuando se trata de dar vuelta la página, al terminar una relación, se espera que decantemos todo lo ocurrido durante ésta y rescatemos los momentos cursis, junto con lo mejor del individuo con quien nos tocó compatir, ¿no? Pero que pasa cuando esta separación de intereses, cuerpos y fluidos no es voluntaria y nos genera pesar, dolor, angustia y muchos otros estados mentales (inventados por la gente mamona y sensible, tal como la culpa o la maternidad... palabras vacías para mí) contraproducentes para el momento en cuestión. ¿Qué pasa cuando olvidar no es tanto el pelo de la cola, sino más bien un tortuoso camino obligado, el cual nos negamos a atravesar? Está bien, está bien, hay que partir con la aclaración que no es todos los casos es necesario olvidar al sujeto y si te he visto no me acuerdo; cada relación, una historia (yaaa... qué profundo). Anyway, ¿cómo se olvida a alguien?, ¿cuánto dura este proceso?, ¿esta es la medida concorde a seguir después de terminar una relación?

Y no me refiero solamente a una relación de pareja del sueño americano, no, no. Perfectamente puede ser el quiebre de una relación amistosa dañina, en la cual se ha puesto más que el afecto en juego, o ese chico que te gustaba tanto, del cual te cuesta distinguir la amitad de ese-algo-más. No se trata tampoco de convertirme en Oprah y entrevistarlos desgarradora y polémicamente uno por uno al respecto, pero hay algo que me genera este bichito de la curiosidad en cuanto a lo que entendemos por dar vuelta la página.

Mi amigo en cuestión, en uno de sus tantos momentos emos con el chico con el que alguna vez fue feliz, me contaba su imposibilidad de dejar de amarlo y olvidarlo. Analizando su situación durante el último año, mi amigo nunca se ha dado la oportunidad real de dejar atrás a este destructivo personaje con el cual duró más de tres años (con intervalos como todos, no se emocionen). Siempre el tipejo le daba 'oportunidades' que desembocaban en el mismo llanto Paris Hilton in jail por parte de mi amigo, porque era pateado una y otra vez. ¿por qué volver? ¿por qué mejor no dejarlo atrás? Es muy válida su excusa de que duele demasiado y que lo ama y no puede bla bla bla, pero... come on!!! Este pequeño momento kodak me hizo recordar mi quiebre y posterior periodo emo con mi ex. Sí, hubo drama, muuucho drama, pero hay que ser bien mujer pa tus wevás, agarrarte bien fuerte el útero y move on, ¿no? Rallé la papa como siete meses con el weón en realidad... pero lo importante es lograrlo, ¿no?, denme crédito. Ahora gozamos de una sana y distante amistad (saludos a mi ex a todo esto. te quiero, eh.)

Y es que en realidad, más que olvidar personas, olvidamos sentimientos, o los transformamos en otros, haciéndolos más llevaderos, purificándolos y sacándole toda la sal que sobra en el mar, volviéndolos nuevamente agradables. ¿Es la distancia un método siempre efectivo? ¿Son las ganas siempre un método efectivo? Después de la historia de mi estimado amigo no me queda todo tan claro, o quizás él simplemente sufra de dependencia crónica, porque de que hay muchos picorocos en el mar, los hay, my dears. Choritos también, seamos amplios de mente.

Por experiencia propia puedo comentar que me ha tocado mucho/demasiado esto de moldear mis sentimientos hacia las personas. Olvidar un viejo sentir por nostalgias, momentos rescatables, cariños amistosos (mucho de esto este año, coño), recuerdos y cuanto más de variedad hay en el repertorio. Pero a ustedes, queridos, son uno de los pocos sentir a los que no querría cambiar nunca, porque son los únicos que me dan bola, aunque sea cibernéticamente.

Esperando que la vida le sonría,
se despide este ya no tan creyente en el amor

Tian, el niño de la mala suerte.

Saturday, October 04, 2008

Yo quiero que me quieras como soy.

Entrando a uno de los meses más escalofriantes del ciclo traslacional terrestre, me he dado cuenta de un poco de todo y me siento como Lindsay Lohan al final de Mean girls cuando da su discurso y es coronada reina. Bueno... la verdad falta que me coronen reina, dar un discurso y superar mi pánico escénico, ser lesbiana y haber estado internado en rehabilitación. Porque lo de las tetas, el pelo y la anorexia, son cosas por las que ya he pasado en esta y otras vidas.

Después de días de mareos sin concresión desmayística de por medio, un colorido 3.1 en cierto no muy placentero ramo y ver a un amigo de rodillas pidiéndole perdón a sus honorables antepasados por su piantes, llego a mi casa (por fin) con la intención de no volver a repetir muchas de estas cosas, y no sé... pero es que hay un no sé qué últimamente que me impulsa a este blog, como el crack a Amy Winehouse o el pasto a Pedro (evento magno solo por tu canal favorito los viernes a hora discutible según los grados de alcohol). Así, me puse a pensar en mis opciones a futuro y en mis opciones del pasado, las relaciones con mis amigos y las relaciones que mis amigos entablan conmigo. No pude más que mirar a mi alrededor y pensar en que algo acá no estaba bien, y no, no era mi sanitud mental precisamente.

Debo confesar, muy a mi pesar, que estoy en una compleja situación con dos de mis mejores amigos, mi familia y un par mis no tanto de ambas opciones anteriores, todo debido a la reacción y actitud que toman frente a mis no tan sanas, o no tan acertadas, podría decirse, decisiones de vida. Me siento como en una bizarra versión de Step by Step, con la diferencia que no cuento con horario estelar ni mis capítulos terminan con reflexiones super emotivas y maduras, donde los nenes aprenden de sus errores, se abrazan y cantan cumbaya casi con panderos y un verso bíblico de trasfondo. Sé que la mayoría de las veces soy un desastre y de vez en cuando un tirón de bolas no me vienen mal, pero también creo que como soltero veinteañero liberal y guapo, se me debe permitir, además, tomar mis propias decisiones sin ser juzgado como prostituta callejera con cinco hijos y cuatro órdenes de arresto. Entiendo que lo lindo de la amistad es esta cosita que nos nace que es la preocupación por el otro, pero ¿qué pasa cuando la preocupación se transforma en sobreprotección mater-paternal? ¿Estamos dispuestos a soportar juicios y evaluaciones críticas de nuestro comportamiento por la amistad?

Siempre me he considerado una persona amiga de sus amigos, honesto y franco con ellos, en todo sentido. So... uno de estos carreteados días, un gran amigo me confronta con respecto a mi gusto en hombres, debido al provinciano del cual ya os he contado. Cual entrevista con mi padre respecto a mis últimos caprichos y desbandamientos, mi querido íntimo me recriminó, no con anestesia precisamente, mi pésimo gusto en hombres, agregando que no tenía respeto por mí mismo. what the fuck? Está bien, puede que el instinto gustativo de Tian, cuando a chicos se refiere, no sea el más acertado. Las diosas saben que no he tomado las decisiones más sanas amorosamente hablando, pero revolviendo en mi historial... ¿él podría hacerlo mejor siendo yo? Énfasis en el 'siendo', porque hay que haber estado en las zapatillas sin diseñador del otro toda una vida para poder comenzar a entender de qué se trata la película. Empatía se llama la cosa, no?. And just like that... me enfurecí. Me enfurecí tal cual bataclana que no recibe pico furiosamente una noche de sábado. Llevo una semana sin hablar con él y creo ha sido el periodo más largo sin comunicación que hemos tenido.

Y no ha sido solamente él, varias personas, en casi el mismo poco conveniente lapsus de tiempo, se han visto en la urgencia de enjuiciarme una y otra vez. ¿Cuándo permití que mis amigos se transformen en mis figuras paternas y maternas ausentes? Hay una muy buena razón para haberme quitado a mis padres a temprana edad y no creo que soporte imitaciones a estas alturas del partido. No quiero tener que pedirles perdón por ser como soy (sobrio al menos) y no quiero tener que estar encondiendo ciertos episodios de mi vida y sonreirles, simplemente sonreirles, para tenerlos a todos contentos y tranquilos con una falsa versión de Tian, como un simple cunetero que vende bolsos Cucci o zapatillas GAT.

Como he dicho muchas veces, podré ser la perra más perra de santiago y, aún así, caminaré con la frente en alto, con diez centimetros de agregado por los tacones que me rompen los tobillos, pero seré yo, Tian, con todo lo que ser Tian implica. Espero no tener que mentirte ni contarte la versión bonita de la Sirenita, porque en mi cuento no es todo tan rosa como este querido blog. Y así como así, los dejo, sin adelantos del corte sesual ni nada, que miren que ando bien dama para mis cosas últimamente.

Los quiere y no engaña.

Tian!, sin cortes ni censuras. (especialmente en facebook...)

Sunday, September 21, 2008

Get close. Get a little closer.

Después de haber pasado lo que yo llamaría el fin de semana más largo de mi vida (ya les hablaré de él, con lujo de detalles haha), creo que me siento preparado para revivir y comentarles un poquito de mí, el sexo y otras cosas más. Antes que todo y primero que nada, quiero pedirles perdón por la radiactividad que emerge de la pantalla de sus computadores al abrir este blog. God, nunca pensé que fuera tan tan fuerte este pedazo de 'homosesualidad' cibernética, hasta que lo abrí desde un pc de la universidad, dejé ciega a la bibliotecaria y dañé mis preciosos verdes.

Anyway, como iba diciendo o como pretendo empezar a decir, he estado pensando mucho en esta pequeña cosita llamada intimidad. Cuando se trata de las relaciones humanas es importante abrirse a la gente, no? pero, ¿cómo se da este proceso de conocimiento? ¿Cuándo podemos decir que conocemos realmente a alguien? A mis ventitantos años comienzo a preocuparme de lo difícil que se hace conocer a las personas y lo difícil que se hace dejarse conocer, a medida que transcurre el tiempo por bajo el puente. ¿A qué le tenemos tanto miedo? Y no hablo de la intimidad a un plano físico, porque por favor que cuando se trata de sacarse los pantalones y decir 'agáchate washito, quiero sentirte' no se demoran ni un minuto los muy zorras, o de sacártelos mientras duermes inconciente, como lo dejó bien en claro nuestro no tan bien ponderado dj del carrete dieciochero en la casa de Yerko, que si Tien y éste no me salvan, termino perdiendo mi florcita en pleno living del carrete. Ni un respeto por mi embriagada anatomía.

El martes recién pasado, en vísperas de lo que sería un dieciocho ediondo a colas, alcohol y sexo casual, tuve un pequeño encuentro en los pastos de la universidad con otro hombre bastante peculiar del cual ya tuve el gusto de informaros la semana pasada: el putaendino. Si bien la historia con el muchacho fue corta y aterradora como película de Pamela Anderson, tuvimos la conversación explicativa del supuesto acoso mental que había estado sufriendo el paranoíco provinciano. Convenientemente, el resto de mis amigos nos dejaron solos en lo que sería la conversación más pelacable de dos pelacables literatos. El joven explicitó su temor a la intimidad, a que lo conozcan, a que lo vean. El trauma típico de un quinceañero emo, que no está preparado para ningún tipo de relación y que es un conchesumadre que iba a hacerme daño. ¿Daño?, no pude evitar preguntarme. ¿Se supone que ahora conocer a la gente implica este tipo de miedos a los vente? Enojado y medio ebrio no pude más que gritarle que era un cobarde y me subestimaba en demasia al pensar que pudiera ser de frágil cristal. Bueno, está bien, seamos honestos, no soy carne de perro, pero me las manejo, eh. Siempre supe que es mejor, cuando hay que hablar de dos, empezar por uno mismo, como me dijo la Shaki, antes de empezar a hacer canciones malas en inglés, of course.

Si nos abrimos a la gente pensando constantemente en el riesgo que implica conocer a alguien, creo que nunca llegaríamos a ninguna parte. Estamos hechos para compartirnos finalmente, o no? La intimidad es algo que debemos compartir solo debajo de las sábanas mojadas y sudorosas, o podemos hacerlo en la calle, el supermercado, en la disco. Amistad se llama la película, no? Después de todo, el miedo a querer y perder siempre ha estado con personas o perritos y mascotas. Por otra parte, la ecuación intimidad-confianza-cariño-etc-etc. se vuelve más fácil cuando se trata de sexo. Paradojalmente nos es más fácil prestar el culo o masturbar a alguien en un baño público que dar un abrazo o decir te quiero. Hoy un tipejo de la mala vida estaba sin pantalones en frente mío queriendo coger, pero se negó a darme un beso cuando intenté este sutil movimiento. ¿what the fuck? el hombre iba a estar dentro mío, literalmente, pero un beso era más íntimo para él que mis entrañas. NEXT!.

Creo que no puedo dejar de preguntarme hasta qué punto podemos abrirnos y entrar en la gente. Me gustaría pensar que conocernos no implica un riesgo mortal y que el ser nosotros mismos no es venenoso para el resto de los homos y héterosapiens. Porque después de todo, no debería ser tan complicado todo y porque gustarnos no debería ser tan peligroso como veneno de ratas. Espero poder 'entrar' en el joven putaendino eventualmente y, bueno, también espero poder entrar en el putaendino eventualmente, hahaha (el que cachó, cachó). Aunque el mar está lleno de peces, como comprobé tan empíricamente este fin de semana. Los mantendré al tanto, aunque sé que la espera e incertidumbre los matará, my dears.

Sin más que agregar hasta el detalle informativo de este largo, arduo y pecaminoso fin de semana patrio, me despido, queridos míos, todos y cada uno de los pares de ojos que me leen constantemente, porque yo sí me abro a ustedes en carne, hueso y alma en este fosforecente blog.


Tian, casi violado tres veces en menos de una semana.

Dedicado? A todos lo que no temen acercarse al resto de la humanidad.

Wednesday, September 03, 2008

Los hombres valen pico.

Está bien, sé que puede sonar un poco agresivo, dramático y cliché, pero de acuerdo a los últimos sucesos sexo-sentimentales que estoy a punto de narrarles, no me queda más que gritarlo y despeinarme: ¡los hombres valen pico! (gesto de histeria al pronunciarlo, por fa)

Una noche como cualquiera otra, me toca la simpática oportunidad de jotearme a un chico que me tenía intrigado hace algún tiempo (será gay? será bi? será maniacodepresivo pseudo alterno reprimido?). Y puf, chela, puf puf, más chela y más joteo, un poco de miradas y comentarios lascivos y que zas! el pequeño provinciano pisa el palito ante las garras esmalteadas de su querido y joven narrador. Hablamos de esto y aquello, de poco y de más, de nuestros gustos y de que deberíamos salir a conversar un día de aquellos. Me dijo que lo agregara a su facebook y que me iba a mostrar sus escritos, que iba a salir conmigo un día de estos y que le caí super bien. Uno podría concluir que le gusté? O sea, su lengua y su paquete me decían que sí. Los comentarios? un poco también.

Fin de la noche, fin del coqueteo, fin del copete y comienzo del día, la caña y las típicas copuchas con los fieles amigos. Mi cabeza bombeaba y mis amigos reían. 'Seguramente es el cola más reprimido que te ha tocado', me dijeron por los pasillos de la facultad. Whatever. Lo agregué a facebook y no supe más de él hasta la vuelta de las vacaciones, durante las cuales le envié un mail pidiéndole sus escritos, como había dicho. Nunca hubo respuesta y nunca hubo insistencias. De vuelta a clases, un día de mucho sol y poca acción, lo invité a tomarse una chela y conversar, a lo cual el individuo huyó más rápido que una gordita pokemón huyendo del buen gusto. (iuj y más iuj). ...What the fuck???

Conversando con amigas en común del tipejo en cuestión, resultó que el muchacho a parte de temerle a un buen corte de pelo y la alegría, me temía a mí. En qué momento pasó aquello? Tuvo alguna viríl epifanía mientras andaba a caballo por las montañas? La represión de pronto lo convirtió en un correcaminos del gay style kind of life. Bueno, no puedes pedirle tanto a la vida, no, no. Sodoma y Gomorra no se hicieron en un día. El asunto es que el temor hacia mi ebria persona iba acompañado de los siguientes comentarios: 'qué onda tian? me está como persiguiendo... me agregó a facebook, me mandó un mail... me invitó a tomar...'. Okey, okey, enough! dijo Britney. again... what the fuck???

En el siguiente carrete en que nos topamos, se mostró simpático y agradable, luego de que huía hasta de mis saludos. Le comenté, en su ebriedad y la mía, que no estaba persiguiéndolo ni mucho menos. Me gustaba, me agradaba y punto, pero si él no quería conocerme, sería. 'No, no, no... no es eso, me caes la raja, como se te ocurre, tengo dramas con el mundo y bla bla bla', fueron las respuestas. Lunes siguente, pasó al lado mío mirando para cualquier otro lado, como si mi extrambótico culo fuera invisible. Así que a hablar con mis guapas amigas nuevamente y la conclusión fue que, o le paraba los carros y lo zamorreaba y le decía que cortara su paranoía, o le paraba los carros, lo zamorreaba y le decía que cortara su paranoía. So... I did it again, nuevamente como dijo Britney (nunca pensé que mi loca princesa del pop tuviera tanto que ofrecerme en mis escritos). Lo negó todo; sus comentarios, sus reacciones, su vida y la mía y hasta la palabra de mi gran amiga. Qué le costaba ser lo suficientemente hombrecito para decirme que fue tirada de una noche, como tantas he tenido, que si dijo esas cosas era por el copete y que por eso se espantó. Se retiró indignado, cabisbajo y mañoso, como siempre. Y en ese momento supe que fue hasta siempre, si te he visto no me acuerdo, tal como el no se acordaba, convenientemente, de lo que había hecho o dicho en los dos carretes en que nos encontramos.

Y esta no es la única historia de hombres mentirosos y negados que les tengo, es solo la que quería detallar para que hicieran algo además de chuparse los dedos después del pollo con salsa. Ahora entiendo por qué tantas amigas y conocidas están optando por el chochi en vez del pico. Chao con el pico... a menos que sea de plástico y vibre solo, claro. De que nos sirven los hombres si nos niegan y nos insultan en los pasillos. Si nos tratan de perras, de que 'nunca-me-amaste-eres-lo-peor' y luego se dan la media vuelta, pero, de todas formas, tienen el coraje suficiente de cagarte con una amiga mientras tú estás en el mismo carrete, inocente, conversando con el resto y comentando lo mucho que se quieren. Creo que yo también me volveré lesbiana, after all... no son las mujeres más fieles, más guapas y honestas? He visto como un hombre se caga a su polola y se calla, he conocido casos de mujeres que se cagan a sus pololos y se lo cuentan. He visto cómo un weón se aprovecha de una mina ebria, y he visto cómo un weón se aprovecha de la polola de su amigo ebria. He visto el pico y he visto el chochi y, definitivamente, me quedo con el chochi. El 2008 es todo acerca de las mujeres, todo acerca del chochi, mis queridos, TODO.

Me encanta cada vez más que mis amigas miren a mis otras amigas y sentirme en lesbos y ver como mis Safos crecen y crecen a mi alrededor. Después de todo, de qué nos estamos perdiendo? Bueno, sí, sí, me encanta el pico, lo he dicho anteriormente. De repente desearía que no me gustara y unirme a este grupo de girls gone wild que estoy viviendo. Pero pucha... soñar no cuesta nada, no?

Porque el girl power del que hablaban las Spice Girls sigue rugiendo como loca en bokhara... vamos amigas! las quiero y adoro, más que a cualquier mino, y más si es un reprimido trenza suelta ebrio.

Tian, amante asexuado del chochi.


Dedicado a Megu, Camille y Churro. Por el fin de semana de lujo (y sin hombres) que nos mandamos. Las quiero.

Saturday, August 30, 2008

Tuve ciertos problemas técnicos y familiares con respecto a la entrada anterior...mmm... lamentablemente. Pero, creo que tomaré otros rumbos, otras direcciones... seré casi innovador, pero solo casi. Lamento haber abusado del sexo. No, en realidad nunca lamento abusar del sexo. Quizás debí mantenerme en mi línea de amor y parejas y situaciones complicadas y no hablar de picos y choros y eyaculaciones faciales. En fin... tenía razón al respecto, el fetiche es un tabú que solo podemos hablar bajo las frazadas. Pero en compensación subiré algo pronto, my dears.
muacks.
los ama.
Tian.